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Conclusiones informe riesgos de seguridad en el Magreb: análisis de la influencia rusa

Foros, conferencias, 19 de julio de 2023

El desafío que Rusia está planteando a la Unión Europea en Ucrania se extiende también al Magreb, donde las presiones rusas y de sus aliados, como Irán, Argelia y el Grupo Wagner, están aumentando. Tras el exitoso seminario auspiciado por el Instituto Coordenadas el pasado 21 de junio para analizar las consecuencias de la guerra en Ucrania en el Magreb, se ha elaborado un informe detallado que pretende sintetizar el debate y servir de compendio de conclusiones de la conferencia al tiempo que sugerir recomendaciones políticas en aras de promover la seguridad y estabilidad del Magreb

El informe destaca la preocupante alianza entre Argelia, Rusia e Irán, que genera inquietud para los intereses europeos por el fortalecimiento militar de Argelia y la creciente influencia rusa en la región, aumentando las tensiones y amenazas en el Magreb. La porosidad de la frontera sur de Argelia plantea desafíos en términos de seguridad y estabilidad, con actividades ilegales y falta de control que facilitan el contrabando, el tráfico y la presencia de grupos terroristas. Además, el respaldo de Rusia e Irán al Frente Polisario en el conflicto del Sahara Occidental amenaza la seguridad y estabilidad del Magreb y de la UE, obstaculizando los esfuerzos de negociación. El informe destaca que el plan de autonomía propuesto por Marruecos es una solución que incrementaría la estabilidad y seguridad regional, por lo que debe de contar con un mayor apoyo a nivel europeo.

El informe también aborda la creciente tensión energética en el Magreb, agravada por el contexto de la guerra en Ucrania, lo cual suscita una gran preocupación tanto en España como en la UE. La relación energética entre Argelia y Rusia plantea dudas sobre la fiabilidad a largo plazo del suministro energético argelino. Por otro lado, Marruecos se destaca, señala el informe, por su liderazgo en energías renovables, ofreciendo oportunidades de colaboración para la transición energética de la UE.

Las relaciones de la UE y España con los países del Magreb son de gran importancia en términos políticos, económicos y de seguridad. Sin embargo, la guerra en Ucrania y las tensiones con Rusia podrían afectar los lazos con los países magrebíes que tienen vínculos con Rusia. La infiltración de Irán y Rusia a través de Argelia representa una amenaza real, por lo que se requiere fortalecer la cooperación con los países comprometidos con la estabilidad regional y garantizar la seguridad en el sur del Mediterráneo. El informe enfatiza la necesidad de que la UE adopte una posición más decidida para contrarrestar estas amenazas y proteger sus intereses en la región.

Introducción

La guerra en Ucrania ha demostrado tener repercusiones globales, y el Magreb, por su proximidad geográfica y los lazos históricos, culturales y económicos existentes, no es una excepción. Hecho muy relevante para España y la propia Unión Europea ya que la estabilidad y desarrollo económico del Magreb son fundamentales para prevenir que nuestra frontera se convierta en una fuente de inseguridad, desequilibrios, y eventuales conflictos.

El desafío que está lanzando Rusia a la Unión Europea en Ucrania, se extiende al Magreb, región donde las presiones rusas y de sus aliados, como Argelia, Irán y el Grupo Wagner, van en aumento. El Magreb, como puente entre Occidente y Oriente, dada su proximidad geográfica, hace que España y la Unión Europea no puedan ignorar estos acontecimientos y su impacto en la región.

Con el objetivo de abordar las importantes consecuencias geopolíticas y socioeconómicas que la guerra de Putin en Ucrania está generando en la región del Magreb, una zona de gran relevancia para España y Europa afectada directamente en materia de estabilidad y seguridad, el Instituto Coordenadas de Gobernanza y Economía Aplicada acogió, el pasado 21 de junio en Madrid, una conferencia bajo el título “El Magreb en el contexto geopolítico de la guerra en Ucrania”.

El evento contó con la participación de destacados expertos, legisladores y líderes de opinión, quienes analizaron las implicaciones de la guerra en Ucrania para la región del Magreb y su impacto en la estabilidad y seguridad de España y la Unión Europea. Entre los ponentes se encontraban el coronel en la reserva del Ejército Español, Fernando Fernández Aguirre, el subdirector del Instituto Universitario General Gutiérrez Mellado, Fernando García Blázquez, o el experto y empresario en ciberseguridad Álvaro Fernández de Aráoz Gómez de Acebo. El encuentro, también, contó con la participación de los eurodiputados Antonio López-Istúriz y Fabio Massimo Castaldo. Participaron en el acto José María Chiquillo, diputado de las V, VI, XI y XII Legislaturas y Juan Vicente Pérez, diputado de las X, XI y XII Legislaturas.

Se analizaron diferentes aspectos relacionados con el impacto de la guerra en Ucrania en la región del Magreb, como (1) La influencia del Kremlin y otros actores internacionales en el Magreb/Sahel, incluyendo alianzas militares, presencia de grupos de mercenarios rusos, guerra cibernética, (2) el efecto del conflicto en Ucrania en la inestabilidad en la región del Sahara, (3) la creciente tensión en materia energética y (4) el rol de España y la Unión Europea en la región.

El presente documento pretende sintetizar el debate y servir de compendio de conclusiones de la conferencia al tiempo que sugerir recomendaciones políticas en aras de promover la seguridad y estabilidad del Magreb.

Más allá del Dniéper: la influencia del Kremlin y otros actores en el Magreb/Sahel

A las puertas del sur de Europa, en una posición estratégica cercana a España, Francia e Italia, se encuentra un impresionante arsenal militar, que no solo debe preocupar a Marruecos, sino a toda la región. Argelia ha estado fortaleciendo su relación con Rusia e Irán en el norte de África, convirtiéndose en su principal "aliado" en términos de suministro de material militar.

La información disponible permite predecir un doble escenario de inestabilidad que facilita a Rusia e Irán construir una pinza sobre la Unión Europea: Ucrania en el Este y el Sahara, al Sur, agravando la crisis de suministro energético.

1. Alianzas militares

A lo largo de la historia, Rusia y Argelia han mantenido una estrecha relación en el ámbito militar y de defensa. Durante la Guerra de Independencia de Argelia en la década de 1954-1964, la Unión Soviética ya brindó un apoyo significativo al movimiento de liberación argelino.

Desde entonces, Rusia se ha convertido en uno de los principales proveedores de armas y formación militar para Argelia. Han cooperado en materia de defensa, con la venta de aviones de combate, sistemas de defensa aérea y otros equipos militares rusos al país. Estas transacciones han sido fundamentales para el fortalecimiento de los vínculos bilaterales.

La relación entre ambos países se ha intensificado aún más bajo la presidencia de Vladimir Putin en Rusia y con la llegada al poder en 2019 del presidente argelino, Abdelmadjid Tebboune. Ambos líderes comparten el objetivo de consolidar la asociación estratégica entre sus respectivos Estados.

Recientemente, la alianza ruso-argelina se ha manifestado en dos áreas clave: la industria militar y los ejercicios y maniobras conjuntas. Ambos países han colaborado estrechamente en el desarrollo de tecnología militar y han llevado a cabo entrenamientos conjuntos para mejorar su capacidad operativa y fortalecer su cooperación en materia de defensa.

La industria militar rusa

Rusia es el principal aliado militar de Argelia y su principal proveedor de armamento y sistemas militares. Argelia ha aumentado significativamente su presupuesto en defensa en un 130% para el próximo año, llegando a los 22.700 millones de dólares. Marruecos, por su parte, ha revelado un incremento más modesto, del 3,6%, alcanzando los 5.200 millones de dólares.

El respaldo económico que Argelia brinda a Rusia mediante la adquisición de armamento ha generado críticas tanto de congresistas estadounidenses como de eurodiputados, quienes denuncian el apoyo de Argelia a Putin en Ucrania.

La colaboración militar entre Argelia y Rusia ha resultado en la presentación del sistema de misiles antiaéreos Tor-M2 durante el ejercicio militar "Fadjr 2023". Este sistema, de tecnología avanzada, es capaz de neutralizar drones y otros objetivos aéreos complejos en movimiento. Además, se ha utilizado el dron de ataque Wing Loong 2 en combinación con el Tor-M2 para detectar y atacar todo tipo de drones, incluyendo enjambres de vehículos aéreos no tripulados de tamaño pequeño.

El presupuesto de defensa de Argelia para 2023 asciende a 23.300 millones de euros, y una parte significativa de este aumento se atribuye a la guerra en Ucrania, ya que los precios del petróleo y el gas han incrementado los ingresos del Gobierno argelino. El presupuesto destinado a operaciones militares fuera del territorio argelino ha superado los 5.000 millones de euros gracias a una reforma constitucional que permitió el despliegue de unidades del ejército en el extranjero. Además, se han asignado 8.500 millones de euros para adquirir nuevos equipos de proveedores internacionales.

La "alianza" de Argelia con Rusia ha fortalecido a Argelia con activos militares valiosos, como los submarinos de la Armada argelina. Actualmente, Argelia cuenta con cuatro submarinos de la clase 636 fabricados en Rusia, y se espera la llegada de otros dos próximamente. Estos submarinos, reconocidos por su silencio y propulsión diésel-eléctrica, tienen capacidad de permanecer sumergidos durante 45 días y están equipados con tubos lanzatorpedos, misiles Strela 3M y misiles Kalibr, representando una amenaza para la seguridad de España y el resto de Europa occidental.

Este avance cualitativo posiciona a Argelia como uno de los pocos países en el Mediterráneo con la capacidad de lanzar misiles de ataque terrestre desde submarinos. A nivel mundial, solo unos pocos países como Estados Unidos, Rusia, China, Corea del Norte y el Reino Unido tienen esta capacidad de lanzar misiles desde submarinos y atacar objetivos terrestres.

Maniobras militares rusas en el Sahara

Argelia y Rusia han fortalecido su colaboración militar a través de ejercicios conjuntos que tuvieron lugar en noviembre de 2022 cerca de la frontera con Marruecos. Estos entrenamientos demuestran la estrecha relación militar entre ambos países y refuerzan los vínculos existentes.

La ubicación estratégica de los ejercicios cerca de la frontera marroquí puede tener importantes implicaciones. Puede interpretarse como un gesto de respaldo por parte de Rusia hacia Argelia en disputas o tensiones regionales, además de reafirmar la presencia conjunta en la zona lo que sirve como una demostración de apoyo de Argelia a Rusia en la guerra en Ucrania.

Según los ministerios de defensa de ambos países, estos ejercicios militares conjuntos brindan una plataforma para el intercambio de conocimientos y técnicas entre los militares de Rusia y Argelia. Ambas naciones pueden compartir experiencias en tácticas militares, operaciones conjuntas y capacitación en el uso de equipos y tecnología. Esta colaboración fomenta la interoperabilidad y fortalece las capacidades militares de ambas naciones.

Las maniobras tuvieron lugar en la región militar de Bechar, cerca de la frontera con Marruecos. Aunque no se trató de un despliegue masivo, su importancia política es destacada, especialmente considerando las tensiones entre Argelia, Libia, Túnez y Marruecos, así como el contexto de alta tensión entre Rusia y Occidente debido a la guerra en Ucrania. Durante los ejercicios, se simularon operaciones antiterroristas en un entorno desértico, con la participación de medios blindados de la infantería motorizada rusa.

Tanto es así que varios eurodiputados del Partido Popular Europeo presentaron una pregunta escrita a la Comisión[1] ante las maniobras militares conjuntas de Rusia y Argelia, mostrando su preocupación. Tras la agresión de Putin a Ucrania y en un contexto de aumento de la inseguridad en las regiones del Sahel y el Sahara, esta colaboración militar, según señala la pregunta parlamentaria, “resultan extremadamente preocupantes no solo para la paz y la seguridad, sino también para los intereses de Occidente y la Unión Europea”. En la misma pregunta escrita, los Eurodiputados, instaban a llamar a consultas al embajador argelino ante la UE por la preocupante situación.

Es importante mencionar que Argelia y Rusia ya habían participado en ejercicios conjuntos a mayor escala, como las maniobras denominadas Vostok 2022, que tuvieron lugar en el extremo oriente ruso y contaron con la participación de numerosos efectivos y equipos de diferentes países.

Un factor adicional a considerar es el interés de Rusia en establecer una base naval en Argelia, a una distancia de apenas 200 kilómetros de España. Esto cobra relevancia en el contexto de las amenazas planteadas por Putin ante una posible expansión de la OTAN hacia países como Ucrania, Finlandia y Suecia.

La infiltración iraní

La influencia en el arco mediterráneo sur no solo está siendo ampliada por Rusia, sino que Irán también está desempeñando un papel significativo en esta región.

El triángulo formado por Irán, Argelia y el Sahara Occidental ha captado la atención debido al constante flujo de material militar desde Teherán hasta Argel, y luego hacia la milicia armada del Frente Polisario. Una de sus últimas adquisiciones son los drones kamikaze, una tecnología que España no posee, y que representa una amenaza potencial para las posiciones marroquíes, ya que carecen de una defensa adecuada.

En octubre pasado, el parlamentario del Partido Popular, Antonio López-Istúriz, presentó una pregunta en el Parlamento Europeo[2] sobre la posible provisión de drones militares iraníes al Frente Polisario. Esta interrogante surgió después de que el ministro de Interior de la República Árabe Saharaui Democrática, Omar Mansur, anunciara la inminente incorporación de drones armados a sus fuerzas.

Aunque no se ha revelado el modelo exacto de drones en posesión del Frente Polisario, se sabe que Irán envió unidades del modelo Shahed-136 a Rusia. Según la inteligencia ucraniana, el Kremlin no tardó en utilizar estos drones para llevar a cabo ataques en las ciudades de Tserkva e incluso Kiev. Hasta ahora, no hay informes de ataques ejecutados por la rama militar del Frente Polisario.

Indudablemente, la creciente infiltración de Irán en la región del Sahara plantea una preocupación considerable para Europa, ya que existe el riesgo de una mayor desestabilización en el área.

2. El Grupo Wagner

La influencia de Rusia en África a través del Grupo Wagner ha experimentado un notable aumento en el Sahel y la región del Sahara, con la colaboración de Argelia. Esto plantea serias preocupaciones en cuanto a la generación de inestabilidad y las potenciales consecuencias negativas para Europa, sobre una organización  paramilitar. Durante su participación en Libia, respaldando al general rebelde Jalifa Haftar, se estima que el Grupo Wagner se estableció en el año 2014. En la actualidad, su presencia en el Sahel ha aumentado significativamente, y existen informes que sugieren que Argelia ha facilitado su ingreso y ha brindado apoyo logístico tras la retirada de las tropas francesas.

La retirada de las fuerzas militares francesas de la región del Sahel, en el contexto de la Operación Barkhane, ha generado preocupación en relación con el riesgo de inestabilidad en la zona. Existe el temor de que esta retirada pueda dar lugar a un resurgimiento de los grupos terroristas, ya que la presencia militar francesa había contribuido a debilitarlos. Además, esta retirada podría tener un impacto en la estabilidad política y la cooperación regional en el Sahel. Aprovechando esta situación, el Grupo Wagner respaldado por Rusia ha intensificado su presencia en la región, sacando provecho de la inestabilidad y el sentimiento antifrancés.

El principal objetivo de Rusia al contar con la presencia del Grupo Wagner en el Sahel es minar la influencia de Francia y Occidente en la región, al mismo tiempo que busca obtener acuerdos militares y de defensa, así como beneficiarse de los recursos naturales del continente. La infiltración rusa en el Sahel tiene el potencial de generar inestabilidad que podría repercutir negativamente en la Unión Europea. Esta situación ha sido reconocida por representantes internacionales, como el embajador adjunto del Reino Unido ante las Naciones Unidas, quien ha destacado el papel desestabilizador del Grupo Wagner en la región.

Asimismo, se ha vinculado al Grupo Wagner con otras áreas del continente africano, como Chad, donde sus mercenarios estarían activos, y se han reportado negociaciones con los gobiernos de Eritrea y Zimbabue para brindarles apoyo militar y operativo. Estas acciones refuerzan las preocupaciones acerca de la influencia y la expansión del Grupo Wagner en África.

3. La guerra cibernética

La guerra cibernética ha emergido como una nueva forma de conflicto en el siglo XXI, y su influencia en los eventos geopolíticos no puede ser subestimada. En el contexto de la guerra de Putin en Ucrania, se ha observado una intensificación de ataques cibernéticos también en el Magreb, lo que ha generado una serie de desafíos y consecuencias significativas.

La guerra de Putin en Ucrania ha estado marcada por una combinación de estrategias convencionales y no convencionales para alcanzar los objetivos políticos y militares de Rusia. Entre estas estrategias, la guerra cibernética se ha convertido en una herramienta poderosa utilizada por Rusia para socavar a sus oponentes y ejercer influencia en el ámbito internacional. En este contexto, Marruecos se ha convertido en un objetivo particular de los ataques cibernéticos, según los expertos, muy posiblemente, auspiciados por Rusia y Argelia.

Los ataques cibernéticos contra Marruecos por parte de actores, posiblemente, respaldados por Rusia han tenido como objetivo socavar la estabilidad y seguridad del país. Estos ataques se han centrado en diversos sectores, incluyendo infraestructuras críticas, sistemas gubernamentales, empresas privadas y ciudadanos individuales. Los ciberdelincuentes han utilizado diversas técnicas, como el phishing, el malware y la infiltración en redes, para acceder a sistemas y datos sensibles.

Los motivos detrás de esta guerra cibernética contra Marruecos en el contexto de la guerra de Putin en Ucrania son múltiples. En primer lugar, Marruecos ha mantenido una postura de apoyo a Ucrania ante la invasión de Rusia, lo que ha generado tensiones entre los dos países. Como respuesta, Rusia ha buscado debilitar a Marruecos y enviar un mensaje a otros países que también respaldan a Ucrania.

Además, Marruecos tiene una posición estratégica en el norte de África y desempeña un papel importante en la región. La inestabilidad en Marruecos podría tener implicaciones para la seguridad regional y podría debilitar los intereses de otros actores internacionales. Por lo tanto, los ataques cibernéticos contra Marruecos pueden ser vistos como parte de una estrategia más amplia de Rusia para fortalecer su influencia y expandir su poder en la región.

La guerra cibernética contra Marruecos ha tenido importantes consecuencias. En primer lugar, ha socavado la confianza en los sistemas y redes digitales del país, lo que ha llevado a una mayor preocupación por la seguridad cibernética. Las empresas y los ciudadanos han tenido que tomar medidas adicionales para proteger sus datos y salvaguardar sus activos digitales.

Además, estos ataques masivos han afectado la economía de Marruecos. Las empresas han sufrido interrupciones en sus operaciones y han enfrentado costos significativos para fortalecer su seguridad cibernética. Esto ha llevado a una disminución en la inversión y el crecimiento económico en el país.

En respuesta a estos ataques, Marruecos ha buscado fortalecer su capacidad de defensa cibernética y ha buscado la colaboración internacional para hacer frente a esta amenaza. Ha trabajado en estrecha colaboración con otros países y organizaciones internacionales para intercambiar información y compartir mejores prácticas en la lucha contra la guerra cibernética.

Implicaciones de la inestabilidad en el Sahara

La inestabilidad debida a la porosidad de la frontera argelina y la cuestión del Sahara plantea la posibilidad de que Rusia, Irán y otros rivales geopolíticos de Europa y Occidente aprovechen esta situación, especialmente en el contexto de la guerra en Ucrania. La falta de control en la frontera sur de Argelia ha facilitado el contrabando de armas, el tráfico de drogas y de personas, lo que representa un desafío para la seguridad y estabilidad de la región. Además, el respaldo de Rusia e Irán al Frente Polisario ha obstaculizado los esfuerzos por encontrar una solución pacífica en el conflicto del Sahara Occidental. Estos factores combinados podrían ser aprovechados por los rivales geopolíticos para socavar los intereses de Europa y Occidente, generando inestabilidad en el arco mediterráneo sur y más allá.

Porosidad de la frontera sur de Argelia

La porosidad de la frontera sur de Argelia ha generado preocupación debido a la incapacidad de Argelia, y otros países del Magreb, para controlar efectivamente esta zona. La extensión geográfica y el terreno inhóspito de la región dificultan la vigilancia y el control adecuado, lo que ha permitido un aumento en la actividad ilegal, como el contrabando de armas, el tráfico de drogas y el tráfico de personas.

Además de la incapacidad de Argelia para controlar su frontera sur, también existe la problemática relacionada con la incapacidad del Frente Polisario para controlar sus territorios en la región del Sáhara Occidental. El conflicto en esta zona ha generado una situación de inestabilidad y falta de control, lo que ha facilitado el paso de personas y actividades ilícitas a través de la frontera.

La porosidad de la frontera sur de Argelia tiene implicaciones significativas para Marruecos, ya que se enfrenta a una mayor presión en términos migratorios, terroristas y de otras actividades ilícitas. La falta de control en la frontera ha llevado a un aumento en los flujos migratorios irregulares hacia Marruecos, generando desafíos en términos de gestión y seguridad.

Además, la presencia de grupos terroristas y organizaciones criminales en la región plantea una amenaza directa para la seguridad y estabilidad de Marruecos, así como para la Unión Europea en general. Estos grupos se aprovechan de la porosidad de la frontera para llevar a cabo actividades ilícitas, como el tráfico de drogas, el contrabando de armas y el reclutamiento de combatientes. De hecho, hay informaciones que señalan a la posible connivencia entre facciones del Frente Polisario con estos grupos ilícitos[3].

La falta de control efectivo en la frontera sur de Argelia permite que estas organizaciones operen con relativa impunidad, lo que representa una amenaza para la seguridad y estabilidad de la región y la UE en su conjunto. La capacidad de estas organizaciones para moverse libremente y realizar actividades ilegales socava los esfuerzos para mantener la paz y la seguridad en la región y aumenta el riesgo de ataques terroristas y otras formas de violencia.

Para abordar estos desafíos, es fundamental que los países de la región, incluyendo Argelia, trabajen en estrecha colaboración con la Unión Europea para fortalecer los mecanismos de control en la frontera sur. Es necesario mejorar la cooperación en materia de seguridad, intercambio de información de inteligencia y fortalecimiento de las capacidades de las autoridades fronterizas para garantizar un control efectivo y reducir la porosidad de la frontera. Solo a través de esfuerzos conjuntos y una cooperación sólida se podrán abordar los desafíos planteados por la inestabilidad de la frontera sur de Argelia y garantizar la seguridad y estabilidad de la región y de la UE.

La cuestión del Sahara como elemento de inestabilidad

El problema del Sahara Occidental y las posturas adoptadas por Argelia y Rusia, así como las acciones del Frente Polisario, suponen una amenaza para la seguridad y estabilidad del Magreb, con importantes implicaciones para la Unión Europea (UE), sobre todo en el contexto de la guerra en Ucrania. El conflicto en el Sahara Occidental ha perdurado durante décadas, y Argelia ha respaldado de manera constante al Frente Polisario, un grupo separatista que busca la independencia de la región. Argelia ha proporcionado apoyo político, logístico y financiero al Polisario, lo que ha mantenido la tensión en la región y ha dificultado la búsqueda de una solución pacífica.

Por otro lado, Rusia ha respaldado históricamente la posición de Argelia en el conflicto del Sahara Occidental, en parte debido a sus intereses geopolíticos en la región y a su deseo de desafiar la influencia de Occidente, incluida la UE. El respaldo de Rusia, y más recientemente de Irán como hemos visto anteriormente, al Polisario, ha tenido implicaciones significativas para la estabilidad de la región y ha obstaculizado los esfuerzos por encontrar una solución negociada.

Las acciones del Frente Polisario también han generado preocupación en términos de seguridad y estabilidad. A lo largo de los años, el grupo ha llevado a cabo actividades militares y acciones de resistencia en el Sahara Occidental, incluido el uso de tácticas guerrilleras. Estas acciones han aumentado la tensión en la región y han planteado preocupaciones en términos de seguridad, especialmente en lo que respecta a las rutas comerciales y la estabilidad fronteriza.

Estos factores combinados suponen una amenaza para la seguridad y estabilidad del Magreb, con importantes implicaciones para la UE. La persistencia del conflicto y la falta de una resolución pueden enquistarse y alimentar la inestabilidad en la región, afectando la cooperación económica, la seguridad fronteriza y la gestión de la migración. Además, el apoyo de Rusia a la posición argelina en el conflicto complica aún más los esfuerzos para lograr una solución negociada y duradera.

En este contexto, el plan de autonomía propuesto por Marruecos ha surgido como una solución viable para abordar los desafíos planteados por el conflicto del Sahara Occidental. El plan de autonomía busca otorgar una amplia autonomía a la región del Sahara Occidental dentro de la soberanía marroquí, garantizando al mismo tiempo la protección de los derechos y la identidad cultural de su población. Es importante destacar que este plan ha sido reconocido y respaldado por varias naciones, incluida España.

El enfoque de autonomía proporciona una vía para una solución pacífica y consensuada que respete los intereses de todas las partes involucradas. Además, el plan de autonomía tiene el potencial de generar estabilidad en la región y promover la cooperación económica y la integración regional. Marruecos ha llevado a cabo importantes reformas políticas, económicas y sociales en la región del Sahara Occidental, con el objetivo de fortalecer su desarrollo y brindar oportunidades a su población.

La estabilidad en el Magreb y la resolución del conflicto son de gran interés para la UE, ya que afecta la cooperación en materia de seguridad, el control de la migración irregular y el desarrollo económico en la región. Y en el contexto de la guerra de Ucrania puede servir para reducir los deseos de Rusia e Irán de generar inestabilidad en el arco mediterráneo sur.

La creciente tensión en materia energética

La creciente tensión en materia energética en el Magreb y su repercusión para España y la Unión Europea se han vuelto especialmente relevantes en el contexto de la guerra liderada por Putin en Ucrania. Esta guerra ha generado una mayor conciencia entre los países europeos sobre la importancia de reducir su dependencia energética de Rusia, que históricamente ha sido un proveedor clave de gas natural para la región. Según datos de 2020, Rusia suministró alrededor del 40% del gas natural utilizado en la UE.

En este escenario, Argelia ha surgido como uno de los principales proveedores alternativos de gas natural para Europa. Como el tercer exportador de gas natural a nivel mundial, Argelia ha desempeñado un papel crucial en la satisfacción de la demanda europea de gas. En 2021, las importaciones de gas natural de Argelia representaron aproximadamente el 12% del total de las importaciones de gas de la UE. Sin embargo, la paradoja radica en que Argelia también es un aliado estratégico de Rusia en el ámbito energético. En 2020, ambos países acordaron fortalecer su cooperación en el sector energético, lo que ha generado preguntas sobre la coherencia de la posición de la UE en su búsqueda de diversificación de fuentes de suministro.

La relación cercana entre Argelia y Rusia plantea desafíos a la estrategia de seguridad energética de la UE. Aunque se reconoce la necesidad de reducir la dependencia de Rusia, la estrecha colaboración entre Argelia y Rusia, objeto de análisis de este documento, genera dudas sobre la confiabilidad del suministro argelino a largo plazo. La UE se enfrenta a la tarea de encontrar un equilibrio entre diversificar sus fuentes de suministro y mantener una relación estable con Argelia.

La decisión soberana del gobierno español de respaldar el plan de autonomía marroquí para la región del Sáhara ha provocado tensiones en las relaciones entre Argelia y España. Como represalia, Argelia ha tomado medidas para castigar a España en materia energética, reduciendo significativamente sus envíos de gas natural y creando problemas a los inversores que operan en su territorio. Esta situación ha obligado a España a buscar alternativas y diversificar sus fuentes de suministro energético para garantizar la seguridad energética del país. El castigo de Argelia a España en materia energética puede ser interpretado como una consecuencia de la voluntad de Rusia de incrementar el estrés energético en Europa. En el contexto de la guerra en Ucrania, Rusia ha buscado ejercer presión sobre los países europeos a través de la manipulación de suministros energéticos. La reducción de envíos de gas natural por parte de Argelia a España puede ser visto como un ejemplo de cómo Rusia utiliza su influencia y alianzas estratégicas para afectar la seguridad energética de Europa.

Rusia ha utilizado históricamente el suministro de gas natural como una herramienta política en su relación con Europa. Durante el conflicto en Ucrania, Rusia interrumpió los envíos de gas a través de Ucrania en varias ocasiones, lo que generó preocupación y vulnerabilidades en el suministro energético de la región. Esta estrategia de "guerra del gas" ha sido utilizada por Rusia para ejercer presión política sobre los países europeos y socavar su unidad y solidaridad.

En este contexto, el castigo de Argelia a España en materia energética podría ser interpretado como una señal de alineación con los intereses rusos en el Magreb. La estrecha relación energética entre Argelia y Rusia podría implicar una cooperación estratégica para aumentar el estrés energético en Europa y debilitar la diversificación de fuentes de suministro. Esto se traduce en una situación contradictoria, ya que la UE busca reducir su dependencia de Rusia, pero al mismo tiempo confía en Argelia como proveedor alternativo de gas natural.

Es importante tener en cuenta que el contexto geopolítico y los intereses estratégicos de Rusia en Europa y el Magreb pueden influir en la dinámica energética de la región. La dependencia energética de Europa y la competencia por los recursos y mercados energéticos pueden ser utilizados como herramientas de influencia y poder por parte de Marruecos se destaca como un actor con un gran potencial en el ámbito energético. El país ha demostrado un fuerte compromiso con el desarrollo de energías renovables, con la construcción de parques eólicos y plantas solares a gran escala. Marruecos ha establecido ambiciosos objetivos en materia de energías renovables y ha logrado avances significativos en su implementación. Según datos de 2020, el país lideró África en capacidad de energía renovable instalada, con más de 3,5 GW de capacidad solar y más de 1,7 GW de capacidad eólica.

El enfoque de Marruecos en las energías renovables y su potencial como productor de hidrógeno verde presentan oportunidades para la UE en su objetivo de alcanzar emisiones netas cero para 2050. La cooperación con Marruecos en el desarrollo de energías renovables y en la producción de hidrógeno verde podría ayudar a reducir la dependencia de los combustibles fósiles y fortalecer la seguridad energética de la UE fomentando la integración energética regional y promoviendo la estabilidad en el Magreb, lo que tendría un impacto positivo en la cooperación económica y la gestión de la migración en la región.

En conclusión, la creciente tensión en materia energética en el Magreb plantea desafíos y oportunidades para España y la Unión Europea. La búsqueda de reducir la dependencia de Rusia como proveedor energético ha llevado a una mayor atención en Argelia, a pesar de su relación estratégica con Rusia. Sin embargo, la relación cercana entre Argelia y Rusia plantea interrogantes sobre la confiabilidad del suministro argelino. En este sentido, Marruecos se destaca como un actor con un gran potencial en energías renovables y producción de hidrógeno verde, ofreciendo oportunidades de colaboración para la UE en su búsqueda de una transición energética más sostenible y segura. La cooperación con Marruecos podría ayudar a reducir la dependencia de los combustibles fósiles de Rusia y sus aliados, al tiempo que se avanza hacia los objetivos de cero emisiones netas.

El rol de España y la Unión Europea.

La UE y España mantienen relaciones significativas con los países del Magreb: Marruecos, Argelia, Túnez, Libia y Mauritania. Estas relaciones se basan en intereses políticos, económicos y de seguridad, así como en vínculos históricos y culturales. La UE ha establecido asociaciones estratégicas con los países del Magreb a través de la Política Europea de Vecindad y la Unión por el Mediterráneo, promoviendo la cooperación en diversas áreas.

La UE es el principal socio comercial del Magreb, con acuerdos de asociación económica y libre comercio. Estos pactos buscan fomentar el comercio, la inversión y la integración económica regional. España, debido a su cercanía geográfica, mantiene relaciones especiales con los países del Magreb, especialmente con Marruecos. España ha fortalecido los lazos económicos, políticos y de cooperación con la región, en áreas como seguridad, migración y lucha contra el terrorismo.

En el contexto de la guerra en Ucrania, las relaciones entre la UE, España y el Magreb se ven afectadas de varias formas. Las tensiones entre la UE y Rusia pueden influir en las relaciones con los países del Magreb que tienen vínculos cercanos con Rusia, como Argelia. Además, la guerra plantea preocupaciones sobre seguridad, estabilidad regional, lucha contra el terrorismo y gestión de migración entre la UE y los países del Magreb.

La crisis ucraniana también destaca la importancia de asegurar fuentes de energía alternativas y diversificar el suministro de gas en Europa. Países del Magreb, como Argelia, son proveedores importantes de gas para Europa, por lo que la UE busca fortalecer la cooperación energética con ellos. Las tensiones entre la UE y Rusia pueden tener repercusiones económicas globales, lo que podría afectar la estabilidad económica de la UE y sus relaciones económicas con el Magreb.

España, como miembro de la UE, se ve influenciada por las políticas y decisiones adoptadas a nivel de la UE en sus relaciones con el Magreb en el contexto de la guerra en Ucrania. Ha mantenido estrechas relaciones con los países del Magreb en comercio, inversión y cooperación en seguridad. Cualquier cambio en la dinámica de las relaciones entre la UE y los países del Magreb podría tener implicaciones para las relaciones de España con la región.

Like-minded partners, países poco fiables e incoherencias

Marruecos, en tanto que un like-minded partner, mantiene relaciones muy estrechas con miembros no europeos de la OTAN y se ha manifestado siempre a favor de la legalidad internacional, incluyendo en el caso de la invasión ilegal de Rusia a Ucrania.

Sin ir más lejos, el Plan de Autonomía para el Sahara es de vital importancia para evitar un aumento de la influencia de Rusia y sus aliados en el Sahel y en el Maghreb. La UE, bajo el liderazgo español durante la presidencia de la UE tiene la oportunidad de reforzar con apoyo técnico y político la posición de Marruecos y, por ende, la frontera sur de la UE.

La pérdida de influencia de la UE en la región es palpable, sobre todo tras la retirada de las tropas francesas de Mali. La estabilidad en la región solo será posible a través de Estados con instituciones fuertes y fiables.

La inestabilidad y las tensiones han aumentado debido al acercamiento del régimen de Argelia a Rusia, lo que ha derivado en que las armas de Putin estén a menos de 100 kilómetros de la frontera española y europea. Además, el auge de los ataques cibernéticos provenientes de Argelia hacia Marruecos y la UE es cada vez más frecuente. Por ese motivo, la cooperación y el apoyo a la mejora de las capacidades defensivas de Marruecos debe ser una prioridad para Europa. La paz en Ucrania también se juega en este sector.

Por otro lado, el aumento de las tensiones en la región provocado por Putin y sus aliados, entre ellos Irán, alberga también el objetivo de generar nuevas olas migratorias hacia Europa, que creen frentes en la crisis poliédrica que enfrenta la UE. Esta realidad no solo tiene consecuencias para España y la UE, sino también para Marruecos, como el principal socio geopolítico de occidente en la región.

Necesidad de reorientar la política hacia el Magreb

La guerra en Ucrania ha sido un claro recordatorio de que la Unión Europea debe reorientar su política hacia el Magreb debido a las crecientes amenazas que representa la infiltración de Irán y Rusia en la región a través de Argelia. Según informes de inteligencia, se ha observado un aumento significativo de la presencia e influencia de estos actores en el Magreb planteando serios desafíos para la estabilidad y seguridad del arco mediterráneo sur, que es una zona estratégica tanto para España como para Europa en su conjunto.

La expansión de Irán y Rusia en el Magreb se ha llevado a cabo a través de diversas estrategias. Por un lado, Irán ha establecido una red de aliados y agentes en la región, promoviendo su ideología y buscando influir en la política interna de los países magrebíes. Además, se ha detectado un incremento en la financiación y apoyo a grupos extremistas y terroristas en la región, que representa una amenaza directa para la seguridad europea.

Rusia ha utilizado Argelia como un punto de acceso clave para extender su influencia en el Magreb. Aprovechando las relaciones comerciales y energéticas existentes, Rusia ha aumentado su presencia militar y su cooperación en áreas como la defensa y la seguridad. Se han reportado acuerdos entre Rusia y Argelia para la modernización de equipos militares y la realización de ejercicios conjuntos, generando preocupación en Europa sobre la intención de Rusia de proyectar poder y desestabilizar la región.

Ante esta situación, la Unión Europea necesita adoptar una posición decidida y coherente para contrarrestar estas amenazas y garantizar la seguridad del arco mediterráneo sur. Es fundamental fortalecer los lazos con aquellos países del Magreb que comparten los valores europeos y están comprometidos con la estabilidad regional. Marruecos, Túnez y Egipto son ejemplos de socios clave en esta estrategia, ya que han mostrado un compromiso firme en la lucha contra el extremismo radical y el terrorismo, así como en la promoción de reformas políticas y económicas.

En términos de seguridad militar, la UE debe aumentar su cooperación con los países del Magreb, compartiendo información de inteligencia, realizando ejercicios conjuntos y fortaleciendo las capacidades de defensa de estos países. La presencia de bases militares y fuerzas de reacción rápida europeas en la región podría ser una medida efectiva para disuadir cualquier intento de desestabilización.

En el ámbito de la migración, se requiere una cooperación más estrecha entre la UE y los países del Magreb para abordar los desafíos migratorios de manera conjunta. Según datos de la Agencia de la Unión Europea para la Gestión de la Cooperación Operativa en las Fronteras Exteriores (Frontex), se ha observado un aumento en los flujos migratorios procedentes de la región del Magreb hacia Europa en los últimos años. Es necesario establecer políticas de cooperación que incluyan la gestión de fronteras, la lucha contra el tráfico de personas y la promoción de vías legales y seguras de migración.

En cuanto a las actividades ilícitas y la acción antiterrorista, se ha constatado la presencia de grupos extremistas en el Magreb, lo que representa una amenaza tanto para los países de la región como para Europa. La UE debe fortalecer la cooperación judicial y policial con los países del Magreb para combatir el crimen organizado, el tráfico de drogas y armas, así como el financiamiento del terrorismo. El intercambio de información y la capacitación conjunta son fundamentales para prevenir y responder de manera eficaz a estas amenazas.

En términos de ciberseguridad, se ha observado un aumento en los ciberataques y la actividad maliciosa procedente de actores estatales y no estatales en la región del Magreb. La UE debe trabajar en estrecha colaboración con los países magrebíes para fortalecer sus capacidades en la protección de infraestructuras críticas y en la respuesta a los ciberataques. Esto implica la cooperación en el intercambio de información, la realización de ejercicios conjuntos de ciberseguridad y el desarrollo de estrategias comunes para hacer frente a las amenazas cibernéticas.

En cuanto a la energía, la UE ha sido consciente de su dependencia de Rusia como proveedor de gas y petróleo. Sin embargo, esta dependencia representa un riesgo para la seguridad energética de la UE, especialmente ante las tensiones geopolíticas y la posibilidad de interrupciones en el suministro. Por lo tanto, la diversificación de las fuentes de suministro energético es fundamental. La cooperación con los países del Magreb en el desarrollo de energías renovables, la interconexión eléctrica y la exploración de nuevas fuentes de gas y petróleo ayudaría a reducir la dependencia de Rusia y fortalecer la seguridad energética de la UE.

En resumen, la Unión Europea debe reorientar su política hacia el Magreb debido a las crecientes amenazas que representan la infiltración de Irán y Rusia en la región a través de Argelia. Esta reorientación debe abarcar aspectos como la seguridad militar, la migración, las actividades ilícitas y el antiterrorismo, la ciberseguridad y la energía. La cooperación estrecha y una acción decidida son fundamentales para garantizar la estabilidad y seguridad del arco mediterráneo sur, evitando que Rusia desarrolle capacidades de desestabilización que puedan afectar los intereses europeos. Además, esta reorientación fortalecerá los lazos con los países del Magreb, impulsando el desarrollo económico y la estabilidad en la región.

Conclusiones

El pasado 21 de junio, el Instituto Coordenadas de Gobernanza y Economía Aplicada organizó en Madrid una conferencia titulada "El Magreb en el contexto geopolítico de la guerra en Ucrania". En este evento, reconocidos expertos debatieron los desafíos complejos y las oportunidades que enfrenta la región, los cuales sin duda tendrán un impacto significativo en España y en la Unión Europea.

La guerra ilegal de Putin no se limita a Ucrania, sino que se desarrolla en un tablero geopolítico global. En este sentido, el norte de África se presenta como una región donde Rusia, junto a aliados como Irán, está aumentando su intervención para ampliar su influencia y crear nuevos puntos de interés para la Unión Europea.

Como señalaron los participantes, Argelia desempeña un papel importante en la infiltración rusa en la región. La realización de maniobras militares conjuntas, el posible respaldo a los mercenarios del Grupo Wagner, la provisión de armamento de última generación y el apoyo a las capacidades de guerra cibernética son ejemplos claros de esta situación.

En contraste, Marruecos se presenta como un actor atlantista y antagónico a Argelia. Marruecos ha condenado la guerra en Ucrania de acuerdo con los principios occidentales y del derecho internacional, y ha establecido importantes acercamientos con la UE en temas como seguridad migratoria y energía, entre otros aspectos.

La porosidad de la frontera sur de Argelia y la cuestión no resuelta del Sáhara, donde el Frente Polisario ha intensificado su actividad armada respaldado por la conexión Moscú-Teherán-Argel, son otros dos elementos que amenazan la estabilidad regional y pueden ser aprovechados por los rivales estratégicos de la Unión Europea para desestabilizarla.

Sin embargo, hasta ahora la Unión Europea no ha adoptado una política coherente y decidida hacia el Magreb que promueva a sus aliados estratégicos en la región. Esto se debe en parte a la influencia tejida por Putin y a la dependencia energética de la UE del gas natural argelino.

Es fundamental reconocer la importancia del Magreb para Europa, la naturaleza global de la guerra en Ucrania y la necesidad de identificar los socios confiables en el arco mediterráneo sur. En definitiva, es imperativo reorientar la política hacia el Magreb, desde la convicción de que solo a través de relaciones sólidas se podrá lograr la estabilidad. Marruecos se posiciona como el único garante de la estabilidad en la zona, y respaldar el plan de autonomía marroquí para el Sáhara se presenta como un paso clave hacia la seguridad y estabilidad en la región. Además, la reorientación de la política de la UE hacia el Magreb debe abordar aspectos multidimensionales como seguridad y defensa, democracia y derechos humanos, energías sostenibles y política migratoria, entre otros.

Recomendaciones Políticas

Tras analizar el contexto geopolítico del Magreb en relación con el conflicto en Ucrania, se han identificado recomendaciones políticas fundamentales para que la Unión Europea y sus Estados miembros realicen una reorientación efectiva de su relación con la región. Estas recomendaciones tienen como objetivo fortalecer la paz, la seguridad y la estabilidad en el Magreb. A continuación, se detallan las siguientes recomendaciones específicas:

  1. Fortalecer la cooperación estratégica con los países afines del Magreb: La UE y sus Estados miembros deben intensificar los lazos políticos, económicos y de seguridad con los países del Magreb, promoviendo asociaciones estratégicas a través de la Política Europea de Vecindad y la Unión por el Mediterráneo. Esto implica fomentar la cooperación en áreas como el comercio, la inversión, la seguridad, la migración y la lucha contra el terrorismo, especialmente con los países afines.
  2. Garantizar la estabilidad regional y la seguridad del arco mediterráneo sur. Ante la presencia e influencia creciente de Irán y Rusia en el Magreb, la UE debe adoptar una posición decidida y coherente para contrarrestar estas amenazas. Esto implica fortalecer los lazos con los países afines del Magreb que comparten los valores europeos y están comprometidos con la estabilidad regional, como Marruecos.
  3. Apoyar el plan marroquí de autonomía para el Sáhara como elemento clave para la paz, la seguridad y la estabilidad regional: La Unión Europea y sus Estados miembros deberían respaldar el plan marroquí de autonomía para el Sáhara como una solución política viable y justa para el conflicto en la región. Este plan ofrece un marco que busca promover la reconciliación, la cooperación regional y el desarrollo económico, lo que contribuiría a la paz, la seguridad y la estabilidad en el Magreb. La UE debería trabajar en estrecha colaboración con Marruecos y otros actores relevantes para facilitar un proceso de diálogo constructivo y apoyar la implementación del plan.
  4. Cooperar en seguridad militar: La UE debe aumentar la cooperación con los países afines del Magreb en términos de seguridad militar incluyendo el fomento de la colaboración entre la OTAN y Marruecos: Dado que Marruecos es considerado un "like-minded partner" y ha demostrado ser un actor comprometido con la seguridad regional, la UE y sus Estados miembros podrían promover una mayor colaboración militar entre la OTAN y Marruecos. Esto incluiría el fortalecimiento de los lazos de cooperación en materia de seguridad y defensa, la realización de ejercicios conjuntos, el intercambio de información y la capacitación mutua. Esta colaboración contribuiría a fortalecer la seguridad y la estabilidad en la región del Magreb, así como a promover una mayor interoperabilidad entre las fuerzas de la OTAN y las fuerzas marroquíes.
  5. Reforzar la cooperación en política migratoria. La UE y los países afines del Magreb deben colaborar estrechamente para abordar los desafíos migratorios de manera conjunta. Esto implica la gestión de fronteras, la lucha contra el tráfico de personas y la promoción de vías legales y seguras de migración. Una mayor cooperación en este ámbito ayudaría a abordar las preocupaciones de seguridad y estabilidad tanto para la UE como para los países del Magreb.
  6. Robustecer la cooperación en la lucha contra actividades ilícitas y antiterrorismo. La UE debe fortalecer la cooperación judicial y policial con los países afines del Magreb para combatir el crimen organizado, el tráfico de drogas y armas, así como el financiamiento del terrorismo. El intercambio de información y la capacitación conjunta son fundamentales para prevenir y responder de manera eficaz a estas amenazas.
  7. Mejorar la cooperación en materia de ciberseguridad. Ante el aumento de los ciberataques y la actividad maliciosa en la región del Magreb, la UE debe trabajar en estrecha colaboración con los países magrebíes para fortalecer sus capacidades en la protección de infraestructuras críticas y en la respuesta a los ciberataques. Esto implica el intercambio de información, la realización de ejercicios conjuntos de ciberseguridad y el desarrollo de estrategias comunes para hacer frente a las amenazas cibernéticas.
  8. Reducir la dependencia de energías fósiles de Argelia. Dada la importancia estratégica de asegurar fuentes de energía alternativas y diversificar el suministro en Europa, la UE y sus Estados miembros deberían impulsar políticas y medidas para reducir la dependencia de las energías fósiles provenientes de Argelia. Esto implica fomentar la transición hacia fuentes de energía más limpias y sostenibles, como las energías renovables y la eficiencia energética. La promoción de la investigación, el desarrollo y la implementación de tecnologías energéticas innovadoras también sería fundamental para lograr este objetivo.
  9. Promover la cooperación en materia de energías renovables, en particular en materia de hidrógeno verde, con Marruecos. Dado el potencial de Marruecos como actor destacado en el campo de las energías renovables, especialmente en la producción de hidrógeno verde, la UE debería fortalecer la colaboración en este ámbito. Esto incluiría el intercambio de conocimientos, la transferencia de tecnología, la facilitación de inversiones y la promoción de proyectos conjuntos en energías renovables. La cooperación en hidrógeno verde podría tener beneficios significativos para la transición energética de la UE y contribuir a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.

Promover un fortalecimiento del diálogo político con Túnez, Libia y Mauritania, que contribuya a profundizar las relaciones de confianza con estos países y neutralizar intentos de influencia rusa que pueda poner en peligro la estabilidad interna de estos países.

[1] Deeply concerning joint Algeria-Russia military exercises, Question for written answer E-03502/2022/rev.1 to the Commission Rule 138 by Tomasz Frankowski (PPE), Andrzej Halicki (PPE), https://www.europarl.europa.eu/doceo/document/E-9-2022-003502_EN.html

[2] Drones militares iraníes suministrados al Frente Polisario, Pregunta con solicitud de respuesta escrita  E-003422/2022 al vicepresidente de la Comisión / alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Segurida, Artículo 138 del Reglamento interno por Antonio López-Istúriz White (PPE), https://www.europarl.europa.eu/doceo/document/E-9-2022-003422_ES.html

[3] Pregunta Brice Hortefeux - https://www.europarl.europa.eu/doceo/document/E-9-2022-003923_EN.html

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