Tras muchos tiras y aflojas, el Senado de Brasil ha decidido suspender temporalmente (180 días) a la presidenta Dilma Rousseff de su cargo para someterla a juicio político o impeachment por maquillaje de las cuentas públicas, asumiendo la presidencia interina el vicepresidente Temer, quien deberá enfrentarse a la recesión intensa y prolongada, provocada por una combinación de políticas que han deteriorado significativamente la posición fiscal y la confianza de empresas y familias brasileñas.

La salida de la recesión pasa, a corto plazo, por clarificar el escenario político y abordar un ajuste fiscal que impulse la mejora de la confianza, aunque a medio plazo, se hace necesario acometer reformas estructurales que apoyen la estabilidad fiscal y el aumento de la productividad.

Habiendo prosperado el procesamiento político de la presidenta Rousseff, la atención se centra ahora en su sustituto, que siempre se ha mostrado inclinado a formar un gobierno de coalición, atrayendo al principal partido de la oposición el PSDB (bajo el que Aecio Neves quedó segundo en las elecciones de 2014) y a nombrar en los puestos clave de su gabinete de ministros a tecnócratas competentes, en particular para el ministerio de Hacienda. No hay expectativas de grandes reformas, pero sí de que pueda alcanzarse algún tipo de consenso para detener el deterioro económico actual e impulsar recortes fiscales.

Aunque la economía brasileña continúa en recesión, los últimos indicadores sugieren que el ritmo de caída empezó a moderarse a principios de año, estimándose que el PIB retrocederá un 1% en el primer trimestre (-4% anualizado) inferior al 1,4% del último trimestre de 2015 y que en los trimestres siguientes el PIB continuará aminorando su contracción y se estabilizará hacia finales de año, para iniciar una cierta recuperación en 2017. La velocidad de recuperación dependerá, en todo caso, de la política económica que adopte el nuevo gobierno y de su capacidad para revertir la pérdida de confianza del sector privado.

La inflación, por su parte, viene registrando desde principios de año un descenso, hasta el 9,3% interanual en abril desde el 10,7% de diciembre de 2015. Una subida de tarifas más moderada, tras las fuertes alzas del año pasado, han permitido que el IPC de precios regulados se haya desacelerado hasta el 10,7% desde el 18,1%, mientras que en el IPC de precios libres se observa una incipiente contención en abril, al 8,8% desde el 9,0% de marzo.

El Banco Central de Brasil mantiene el tipo oficial (14,25%) estable desde julio, pero en decisión unánime de los miembros del Comité, lo que supone un importante cambio respecto a las tres reuniones anteriores en que dos de ellos votaron por una subida de 50 puntos. El signo del siguiente movimiento se espera que será a la baja, ante el escaso riesgo de repunte de la inflación subyacente, la mejora de las expectativas de inflación, la apreciación del real y la preocupación por el crecimiento que se traduce en contracción del consumo y del crédito. El banco central insiste en que, de momento, no hay margen para bajar tipos, pues las expectativas de inflación superan la banda objetivo (6,9% en 2016 y 5,7% en 2017) y la política fiscal es demasiado laxa, pero los analistas de referencia apuntan a que más adelante sí se darán las condiciones, y el primer movimiento a la baja del Selic podría ser en agosto, hasta el 13% a fin de año, a poco que la situación política mejore.

Post-it

  • Impeachment es una figura del Derecho anglosajón mediante el cual se puede procesar a un alto cargo público, debiendo ser el Parlamento quien debe aprobar el procesamiento y posteriormente encargarse del juicio del acusado que puede terminar con la destitución e inhabilitación del alto cargo.

Fuente: Tendencias del Dinero