Con motivo del Día Mundial de la Salud, el Instituto Coordenadas de Gobernanza y Economía Aplicada (ICGEA) ha elaborado un análisis sobre los principales retos estructurales que afrontará el sistema sanitario en la próxima década. Un escenario marcado por el envejecimiento de la población, el avance de la innovación terapéutica, la cronificación de enfermedades y una creciente presión sobre la sostenibilidad del sistema, en línea con los desafíos que afrontan el conjunto de los sistemas sanitarios europeos.
El análisis pone de manifiesto que la salud ha dejado de ser un ámbito estrictamente asistencial para consolidarse como una infraestructura crítica para el desarrollo económico, social y demográfico, en términos de igualdad constitucional. La combinación de cambios estructurales —desde la transformación de la piramidal de edad, hasta la irrupción de nuevas tecnologías— obliga a repensar el modelo sanitario en términos de eficiencia, equidad y capacidad de adaptación.
“La salud se ha convertido en uno de los grandes ejes de competitividad de los países. Ya no hablamos solo de sistemas asistenciales, sino de estructuras complejas que condicionan el desarrollo económico, la cohesión social y la calidad de vida, en términos de igualdad. Los sistemas sanitarios que no sean capaces de adaptarse a este desafío quedarán tensionados en términos de sostenibilidad y respuesta”, señala Jesús Sánchez Lambás, vicepresidente ejecutivo del ICGEA.
Reto 1: La transformación del sistema sanitario: innovación, acceso y sostenibilidad
El sistema sanitario se enfrenta a una transformación profunda impulsada por la innovación biomédica, la digitalización y la necesidad de garantizar su sostenibilidad a largo plazo en un contexto de creciente presión asistencial.
La transición de enfermedades agudas a crónicas, el envejecimiento de la población y la mayor complejidad clínica están obligando a superar la fragmentación del sistema y avanzar hacia modelos más integrados, coordinados y centrados en el paciente.
La incorporación de terapias avanzadas y la medicina personalizada abre nuevas posibilidades en el tratamiento de enfermedades complejas, pero también incrementa los costes y las exigencias organizativas y de formación, planteando importantes retos en términos de financiación, priorización y gestión de recursos.
En paralelo, persisten desigualdades en el acceso a la innovación sanitaria, tanto a nivel territorial como en función de la capacidad de los centros. En este contexto, asociaciones de pacientes subrayan la necesidad de reforzar derechos como el acceso a una segunda opinión médica en centros de referencia, especialmente en patologías complejas como los tumores del sistema nervioso central, entre muchísimos otros de mal pronóstico y difícil tratamiento. Reclaman una mayor agilidad en los procesos de derivación, la reducción de los tiempos de evaluación y la garantía de acceso a ensayos clínicos, independientemente de la comunidad autónoma de residencia.
“La sostenibilidad del sistema sanitario dependerá de su capacidad para integrar innovación, garantizar el acceso equitativo y reorganizar sus estructuras. No es solo una cuestión de recursos, sino de modelo. La sanidad del futuro será más tecnológica, pero también deberá ser más eficiente, coordinada y centrada en el paciente”, señala Jesús Sánchez Lambás. “La digitalización y el uso de la inteligencia artificial están transformando la práctica clínica y la relación médico-paciente”.
El uso de herramientas basadas en datos permite optimizar procesos, mejorar la toma de decisiones y reducir la carga administrativa. Así, proyectos como Scribe, de Quirónsalud, implantado en miles de consultas en España, están contribuyendo a mejorar la eficiencia del sistema y a recuperar una relación más directa y humana entre médico y paciente.
Al mismo tiempo, la seguridad en el suministro de medicamentos y la autonomía estratégica se han convertido en prioridades en un contexto determinado por la globalización y las tensiones geopolíticas. Episodios recientes han puesto de manifiesto la vulnerabilidad de las cadenas de suministro, impulsando la necesidad de desarrollar reservas estratégicas de medicamentos y reforzar la capacidad logística del sistema. Iniciativas promovidas por entidades como Cofares apuntan hacia la creación de modelos de colaboración público-privada que garanticen la disponibilidad de fármacos esenciales en escenarios de crisis.
La tecnología sanitaria y la capacidad industrial adquieren un papel clave en la resiliencia del sistema. Compañías como B. Braun, con una amplia red de producción en España, contribuyen a reforzar la autonomía estratégica y la capacidad de respuesta ante situaciones de alta demanda, consolidando la salud como una infraestructura crítica para el país.
Reto 2: Una transformación demográfica coherente para vivir más, pero también mejor
El envejecimiento de la pirámide de población y la creciente presión sobre los sistemas de cuidados constituyen uno de los mayores desafíos estructurales del sistema sanitario. Los mayores de 65 años y, especialmente, de más de 80, están incrementando de forma significativa la demanda de atención sanitaria y de cuidados de larga duración, tensionando tanto los recursos asistenciales como los sociales. Este fenómeno no solo plantea un reto en términos de volumen, sino también de modelo. La clave ya no es únicamente aumentar la esperanza de vida, sino garantizar años de vida funcionales y saludables, lo que sitúa la prevención, el envejecimiento activo y el abordaje integral del paciente en el centro del sistema.
Potenciar hábitos como el ejercicio físico emerge como una de las herramientas más eficaces para mejorar la calidad de vida en edades avanzadas. Iniciativas impulsadas desde el ámbito del ejercicio y la salud, como las desarrolladas por GOfit, evidencian el impacto de la actividad física adaptada en la prevención de la fragilidad, la mejora de la movilidad y la reducción del riesgo de caídas. La pérdida de masa muscular y densidad ósea asociada al envejecimiento convierte el entrenamiento de fuerza, el equilibrio y la coordinación en elementos clave no solo desde el punto de vista físico, sino también para preservar la independencia personal y el bienestar emocional.
El incremento de la dependencia exige reforzar los modelos de cuidados de larga duración y abordar de forma decidida el déficit de profesionales. España se enfrenta a una creciente escasez de talento en el ámbito asistencial, lo que obliga a impulsar una acción coordinada entre el sector público y privado orientada a dignificar la profesión y mejorar su capacidad de atracción. Entidades como DomusVi están desarrollando políticas centradas en la formación especializada, la colaboración con universidades y escuelas de enfermería, con programas de captación y fidelización de talento que reflejan la necesidad de profesionalizar y adecuadamente el sector.
El impacto del envejecimiento es especialmente acusado en las zonas rurales, donde el acceso a servicios sanitarios es más limitado. En estos entornos, la farmacia rural es un pilar esencial del sistema, como el primer punto de contacto sanitario para millones de personas. Más allá de la dispensación de medicamentos, estas farmacias desempeñan un papel clave en la atención básica y el seguimiento del paciente. Garantizar su sostenibilidad resulta fundamental para asegurar la equidad territorial. La labor de distribución farmacéutica, impulsada por entidades como Cofares, es una garantía en el acceso a medicamentos y productos sanitarios en zonas remotas y con menor densidad de población.
En paralelo, los cambios sociales están transformando también los patrones reproductivos. La maternidad tardía se consolida como una tendencia estructural en España, con una edad media que supera los 32 años —y más de 31 en el caso del primer hijo—, situándose entre las más elevadas de Europa. Este fenómeno convive con una caída sostenida de la natalidad durante la última década, agravando el envejecimiento y creciente desequilibrio generacional.
La medicina reproductiva se está consolidando como una respuesta a esta nueva realidad demográfica. Según datos de IVI en España, la demanda de tratamientos de fertilidad ha experimentado un crecimiento significativo en los últimos años y ha dejado de ser una solución excepcional para convertirse en una opción cada vez más integrada en las decisiones reproductivas.
“La transformación social está redefiniendo los patrones de maternidad y, al mismo tiempo, el envejecimiento progresivo de la población obliga a repensar el modelo de cuidados. La medicina reproductiva amplía las posibilidades de planificación, pero también pone de manifiesto la necesidad de alinear mejor los tiempos sociales, laborales y biológicos, articulando una respuesta sistémica”, señala Jesús Sánchez Lambás.
Reto 3: El cáncer: de enfermedad aguda a modelo de cronificación
Los avances en diagnóstico y tratamiento están transformando el cáncer en una enfermedad de larga duración, en muchos tipos. La incorporación de terapias dirigidas, inmunoterapia y medicina personalizada incrementa significativamente la supervivencia, pero también la complejidad del abordaje clínico. Este cambio de paradigma supone una transformación profunda del sistema sanitario. El cáncer deja de ser, en muchos casos, un episodio agudo para convertirse en una patología crónica con la que los pacientes conviven durante años, lo que exige nuevos modelos asistenciales centrados en el seguimiento a largo plazo, la gestión de secuelas y la calidad de vida.
La innovación oncológica está alcanzando niveles de sofisticación sin precedentes, generando avances significativos incluso en patologías de alta complejidad. Ejemplo de ello es el glioblastoma, donde terapias como TTFields —incluida recientemente en la Cartera de Servicios del Sistema Nacional de Salud para pacientes de nuevo diagnóstico— están demostrando su capacidad para prolongar la supervivencia en determinados pacientes.
Especialidades como la hematología están experimentando una aceleración en innovación, con el desarrollo de tratamientos cada vez más personalizados gracias al descubrimiento de biomarcadores y terapias dirigidas. Compañías como BeOne Medicines o grupos asistenciales como Quirónsalud están contribuyendo tanto al desarrollo clínico como a la participación en ensayos que abren nuevas oportunidades terapéuticas.
“La innovación en oncología está avanzando a un ritmo sin precedentes, pero ese avance lleva asociado un incremento de la complejidad clínica y organizativa. El verdadero reto no es solo desarrollar nuevas terapias, sino garantizar que lleguen a los pacientes en tiempo, evitando desigualdades en el acceso”, subraya Jesús Sánchez Lambás.
Más allá del tratamiento, la prevención y la concienciación siguen siendo elementos clave. En el caso del cáncer de piel, iniciativas impulsadas por ISDIN refuerzan la importancia de actuar desde edades tempranas, teniendo en cuenta que una parte significativa del daño cutáneo se produce antes de los 18 años.
A estos avances se suma el impulso de la investigación en tumores que tenían escasas opciones terapéuticas, donde persisten importantes retos científicos. El cáncer de páncreas continúa siendo uno de los ejemplos más claros de esta brecha, con tasas de supervivencia muy bajas y una elevada complejidad biológica. Líneas de investigación como las lideradas por el equipo del investigador Mariano Barbacid están abriendo nuevos abordajes para comprender los mecanismos moleculares de la enfermedad y avanzar hacia estrategias terapéuticas más eficaces. Este tipo de investigaciones refuerza el papel de la ciencia como elemento clave para abordar aquellas patologías en las que la innovación aún no ha logrado transformar el pronóstico y los tratamientos de los pacientes.
Reto 4: Hacer frente al peso estructural de las enfermedades crónicas
Las enfermedades cardiovasculares, metabólicas y neurodegenerativas representan uno de los principales factores de presión sobre el sistema sanitario. Su elevada prevalencia, su carácter crónico y su relación con factores de riesgo modificables las convierten en un desafío estructural de primer orden. Las patologías cardiovasculares continúan siendo la principal causa de mortalidad, mientras que la obesidad y la diabetes tipo 2 han alcanzado dimensiones de epidemia global, con aparición cada vez más temprana, y en una medida relevante evitables con cambios en los estilos de vida.
Ante este nuevo paradigma, la innovación se orienta también hacia técnicas menos invasivas y más eficientes. Avances como la reparación percutánea de la insuficiencia mitral mediante dispositivos como MitraClip están redefiniendo el abordaje terapéutico, especialmente en pacientes de alto riesgo. Este tipo de intervenciones, implantadas en España por grupos como Quirónsalud, permiten mejorar la calidad de vida del paciente y reducir la necesidad de hospitalizaciones recurrentes.
“La gestión de las enfermedades crónicas es, probablemente, el mayor reto estructural al que se enfrentan los sistemas sanitarios. No se trata solo de tratar la enfermedad, sino de transformar el modelo asistencial hacia la prevención, la continuidad de la atención y la mejora de la calidad de vida del paciente”, señala Jesús Sánchez Lambás.
Iniciativas como las impulsadas por Novartis en el ámbito cardiovascular refuerzan la importancia de la prevención y el control de factores de riesgo como estrategia clave para reducir la carga asistencial, impulsando activamente la prevención y control del colesterol LDL, uno de los principales factores de riesgo cardiovascular. Además de desarrollar el primer y único tratamiento ARN de interferencia pequeño (ARNip) para reducir el colesterol LDL, está llevando a cabo, junto a Cardioalianza y hospitales españoles, la campaña 'Tu Línea Roja 55' para concienciar a pacientes que han sufrido un infarto de miocardio sobre la importancia de controlar este factor de riesgo y prevenir nuevos eventos.
La incorporación de modelos predictivos en la historia clínica electrónica está permitiendo integrar de forma dinámica variables clínicas, biomarcadores y datos de imagen, facilitando una identificación más temprana de pacientes de alto riesgo y una toma de decisiones terapéuticas más personalizada. La aplicación de la inteligencia artificial a la imagen cardiaca —en ámbitos como la ecocardiografía, la resonancia o el TAC— está elevando la precisión diagnóstica y optimizando los tiempos asistenciales, contribuyendo a una mayor eficiencia del sistema.
El envejecimiento de la población está impulsando el crecimiento de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o el Parkinson, incrementando las necesidades de cuidados y dependencia. Este contexto favorece la aparición de la multimorbilidad, lo que exige un cambio de modelo hacia abordajes integrales y coordinados.
Reto 5: La salud mental como desafío emergente y transversal
La salud mental se ha consolidado como uno de los grandes retos sanitarios del siglo XXI, con un incremento sostenido de trastornos como la ansiedad, la depresión o el estrés, especialmente entre jóvenes y población en edad laboral. Su impacto trasciende el ámbito clínico, afectando de forma directa a la productividad, la cohesión social y la sostenibilidad de los sistemas de bienestar.
Más allá de su prevalencia, los trastornos de salud mental representan ya una de las principales causas de discapacidad prolongada y de pérdida de años de vida saludable, generando un elevado coste sanitario, económico y social a nivel global.
En los últimos meses, casos mediáticos como el de Noelia Castillo han reabierto el debate social sobre la capacidad del sistema para dar respuesta a situaciones complejas de salud mental, poniendo sobre la mesa interrogantes como la suficiencia de los recursos disponibles, los tiempos de atención y la coordinación entre los distintos niveles asistenciales. Más allá del caso concreto, este tipo de situaciones evidencian la creciente sensibilidad social en torno a la salud mental y la necesidad de abordar estas patologías desde una perspectiva integrada.
A pesar de ello, persisten importantes barreras, como el estigma asociado a estas patologías, la infrafinanciación histórica del área y la limitada capacidad de respuesta del sistema sanitario, lo que evidencia la necesidad de integrar la salud mental en el abordaje global de la salud.
Está emergiendo un nuevo enfoque que trasciende el tratamiento de la enfermedad para avanzar hacia un modelo integral de cuidado del cerebro (Brain Health), que combina bienestar físico, emocional y social. Este cambio de paradigma implica incorporar la salud mental como eje central en la prevención, el diagnóstico y el seguimiento del paciente. Compañías como Angelini Pharma están impulsando esta visión a través de iniciativas orientadas a mejorar el abordaje integral de patologías neurológicas y psiquiátricas. Entre ellas, destacan proyectos como el 'Decálogo para la mejora de la asistencia del paciente con epilepsia', que propone medidas concretas para optimizar la atención sanitaria, o iniciativas de sensibilización como 'Podría ser yo', centradas en visibilizar los problemas de salud mental en adolescentes y romper barreras sociales en torno a estas patologías.
“La salud mental ha dejado de ser un ámbito periférico para convertirse en un elemento central del sistema sanitario y del propio desarrollo económico y social. No abordarla de forma estructural tiene un impacto directo en la productividad, en la cohesión social y en la calidad de vida de la población. Es necesario integrarla plenamente en las políticas de salud y dotarla de los recursos y el enfoque que exige su verdadera dimensión”, señala Jesús Sánchez Lambás.
El aumento de la incidencia en edades tempranas, especialmente en adolescentes y jóvenes, refuerza la urgencia de actuar desde la prevención y la educación, incorporando programas que fomenten el bienestar emocional desde etapas iniciales y contribuyan a normalizar la conversación en torno a la salud mental.
En definitiva, la salud ha dejado de ser un ámbito exclusivamente asistencial para convertirse en una cuestión de Estado. La capacidad de anticipar, adaptar y transformar el sistema sanitario marcará la diferencia entre los modelos que evolucionen hacia estructuras sostenibles y aquellos que queden tensionados por la inercia del pasado. “El reto no es incremental, es estructural: redefinir el sistema para responder a una nueva realidad demográfica, clínica y tecnológica que ya nos apremia.”, concluye Jesús Sánchez Lambás.
SOBRE EL INSTITUTO COORDENADAS DE GOBERNANZA Y ECONOMIA APLICADA
Institución de pensamiento e investigación de la interacción entre gobernanza y economía aplicada para avanzar en constructivo y en decisivo sobre el trinomio: bienestar social, progreso económico y sostenibilidad ambiental; en pleno entorno evolutivo sin precedentes desde finales del Siglo XVIII y principios del XIX con la revolución industrial. Fiel a sus principios fundacionales de independencia, apartidismo y pluralidad, el Instituto lidera proactivamente la fusión entre la esencia y la innovación de la liberalización económica, como mejor modelo de afrontar los retos presentes y futuros de país, de Europa y del mundo.
NOTA DE INTERÉS: La información de este comunicado de prensa es un resumen de interés público proveniente de trabajos de análisis e investigación; de grupos y sesiones de trabajo de expertos y/o producción de artículos científicos del Instituto Coordenadas para la Gobernanza y la Economía Aplicada. Los papeles de trabajo y documentos originales y completos son de uso interno y de titularidad exclusiva del Instituto Coordenadas de Gobernanza y Economía Aplicada.