La sanidad privada española atraviesa una profunda transformación en la forma de entender y ser evaluada la calidad asistencial. Si durante décadas el prestigio médico, la tecnología o las infraestructuras fueron los principales indicadores de excelencia hospitalaria, hoy los hospitales compiten cada vez más en ámbitos como la seguridad del paciente, la medición de resultados clínicos, la experiencia asistencial, la digitalización y la capacidad de mejora continua. Así se desprende del análisis realizado por el Instituto Coordenadas de Gobernanza y Economía Aplicada (ICGEA), que examina el creciente protagonismo de las acreditaciones internacionales y los modelos de excelencia organizativa en la evolución de la sanidad privada española, donde el epicentro se ha desplazado desde la capacidad financiera a la gestión, como ocurre en no pocos sectores de la economía.

La consolidación de estándares como Joint Commission International (JCI), las certificaciones ISO o el modelo EFQM refleja un cambio estructural para el sector. La calidad ya no se vincula exclusivamente a los recursos disponibles, sino a la capacidad de las organizaciones para demostrar resultados objetivos, garantizar procesos seguros y ofrecer una atención homogénea y centrada en el paciente.

“Estamos asistiendo a una evolución muy significativa del concepto de calidad hospitalaria. La excelencia ya no se mide únicamente por la capacidad tecnológica o por el prestigio histórico de un centro, sino por la capacidad de demostrar con datos la seguridad, la eficiencia y los resultados obtenidos en beneficio del paciente. La gran revolución de la calidad sanitaria en los últimos años no ha sido tecnológica, sino metodológica: los hospitales han pasado de medir recursos a medir resultados, y esa capacidad de evaluación y mejora continua es la que está marcando las diferencias entre las organizaciones líderes y el resto del sector. Se cumple el paradigma de que todo lo que se pesa y se mide, mejora”, señala Jesús Sánchez Lambás, vicepresidente ejecutivo del ICGEA.

Entre los indicadores que actualmente utilizan las organizaciones sanitarias para medir la calidad destacan las tasas de complicaciones, los eventos adversos, las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria, los reingresos hospitalarios, los tiempos de respuesta, la adherencia a protocolos clínicos, los resultados percibidos por los pacientes (PROMs) o los indicadores de experiencia asistencial (PREMs y NPS).

Las certificaciones que marcan la diferencia

Dentro de este proceso de transformación, las acreditaciones internacionales se han convertido en una referencia para evaluar la madurez organizativa de los hospitales. La acreditación Joint Commission International (JCI) está considerada como el estándar sanitario más exigente a nivel internacional y evalúa aspectos relacionados con la seguridad clínica, la gestión hospitalaria, los protocolos asistenciales y la calidad global de la atención.

Por su parte, las certificaciones ISO, especialmente ISO 9001 (gestión de calidad), ISO 14001 (gestión ambiental) o ISO 45001 (seguridad y salud laboral), garantizan sistemas organizativos basados en la mejora continua, la trazabilidad de procesos y la eficiencia operativa. A ellas se suma el modelo europeo EFQM, que aporta una visión integral de la excelencia al evaluar liderazgo, estrategia, innovación, sostenibilidad, gestión de personas y orientación al paciente.

Junto a estas acreditaciones generales, cada vez adquieren más relevancia las certificaciones específicas relacionadas con la seguridad del paciente, los procesos asistenciales, la actividad docente e investigadora, la calidad de laboratorios y servicios diagnósticos o la excelencia en determinadas especialidades médicas. También han ganado peso reconocimientos como el sello QH (Quality Healthcare) de la Fundación IDIS, que distingue a las organizaciones más comprometidas con la calidad asistencial, o certificaciones vinculadas a la gestión del talento y el bienestar profesional, como Top Employer, que evalúa las políticas de recursos humanos y desarrollo de los profesionales sanitarios, en base a muestras asombrosamente amplias.

Según el análisis del ICGEA, el valor de estas acreditaciones trasciende el reconocimiento externo y radica en su capacidad para generar una cultura organizativa basada en la evaluación permanente, la reducción de riesgos, la transparencia y la mejora continua. En un contexto donde pacientes, aseguradoras y profesionales demandan cada vez más garantías objetivas, las certificaciones se han convertido en una herramienta estratégica de reputación y competitividad para los grupos hospitalarios.

Los grupos hospitalarios más avanzados en acreditaciones internacionales

Madrid y Barcelona concentran algunos de los hospitales privados más internacionalizados y con mayor implantación de estándares de calidad del país. El análisis del ICGEA identifica a los grupos hospitalarios que han realizado una apuesta más decidida por la incorporación de acreditaciones internacionales y sistemas avanzados de gestión de la calidad.

  1. Quirónsalud: Quirónsalud lidera la implantación de estándares internacionales de calidad en la sanidad privada española gracias a la amplia presencia de acreditaciones y certificaciones en algunos de sus principales centros de Madrid y Barcelona. El grupo cuenta con hospitales que han obtenido acreditaciones Joint Commission International (JCI), considerada la referencia más exigente en calidad y seguridad asistencial en parámetros comparados internacionalmente, así como certificaciones ISO 9001 de gestión de calidad, ISO 14001 de gestión ambiental, ISO 45001 de seguridad y salud laboral y diferentes acreditaciones específicas relacionadas con la seguridad del paciente, la gestión de riesgos y la excelencia organizativa.

    Hospitales como la Fundación Jiménez Díaz, el Hospital Universitario Quirónsalud Madrid, el Centro Médico Teknon, el Hospital Quirónsalud Barcelona o el Hospital Universitario La Luz figuran entre los centros más reconocidos del país por su calidad asistencial, capacidad investigadora y nivel de innovación. Algunos cuentan con reacreditaciones sucesivas de la JCI, mientras que otros han obtenido reconocimientos específicos en ámbitos como la docencia, la investigación, la medicina reproductiva, los procesos transfusionales o la calidad y seguridad del paciente.

    Se suma la acreditación Joint Commission International Enterprise para la red hospitalaria del grupo, así como reconocimientos como el sello QH (Quality Healthcare) de la Fundación IDIS y la certificación Top Employer, obtenida por quinto año consecutivo, que avala las políticas de gestión del capital humano y desarrollo profesional de la compañía. El liderazgo sostenido de la Fundación Jiménez Díaz en el Índice de Excelencia Hospitalaria (IEH) durante diez años consecutivos constituye uno de los principales exponentes de esta estrategia integral de excelencia, basada en la calidad asistencial, la innovación, la seguridad clínica y la mejora continua.

  2. HM Hospitales: HM Hospitales ha desarrollado una estrategia de calidad basada en la mejora continua, la investigación clínica y la estandarización de procesos asistenciales. El grupo dispone de diferentes certificaciones ISO 9001, sistemas de gestión de calidad orientados a la seguridad clínica y acreditaciones vinculadas a áreas específicas como laboratorios, diagnóstico por imagen o gestión asistencial.

    Centros como HM Sanchinarro, HM Montepríncipe o HM Nou Delfos han impulsado además programas de evaluación continua de resultados, protocolos de seguridad del paciente y sistemas de trazabilidad asistencial que permiten reducir la variabilidad clínica y mejorar la coordinación entre servicios.

  3. Sanitas: Sanitas ha convertido la calidad y la transformación digital en dos de los pilares de su modelo asistencial. Sus hospitales cuentan con certificaciones ISO 9001, ISO 14001 y diferentes reconocimientos relacionados con la gestión sostenible, la experiencia del paciente y la excelencia organizativa.

    Centros como el Hospital Universitario Sanitas La Zarzuela, el Hospital Universitario Sanitas La Moraleja o el Hospital Sanitas CIMA han desarrollado modelos avanzados de hospital digital, telemedicina y atención personalizada, integrando la innovación tecnológica dentro de sus estrategias de calidad y seguridad asistencial.

  4. Grupo HLA: La red hospitalaria de ASISA ha reforzado durante los últimos años la implantación de sistemas certificados de gestión y mejora organizativa. Diversos centros del grupo cuentan con calificaciones ISO 9001, ISO 14001 y acreditaciones relacionadas con la gestión de procesos, la seguridad clínica y la mejora continua. Hospitales como HLA Universitario Moncloa desarrollan programas específicos de calidad asistencial, seguridad del paciente y evaluación de resultados clínicos, acompañados de iniciativas de formación continuada y estandarización de procedimientos orientadas a garantizar una atención homogénea y segura.

  5. Vithas: Ha impulsado una estrategia corporativa basada en la excelencia asistencial y la implantación progresiva de estándares internacionales de calidad. El grupo dispone de certificaciones ISO 9001, ISO 14001 y reconocimientos relacionados con la gestión sanitaria, la seguridad del paciente y la sostenibilidad.

Centros como Vithas Madrid Aravaca, Vithas Madrid La Milagrosa o Vithas Barcelona han incorporado sistemas de evaluación continua, programas de experiencia de paciente y modelos de mejora de procesos asistenciales que refuerzan la calidad de la atención y la eficiencia organizativa.

Un factor cada vez más decisivo para la reputación hospitalaria

El análisis concluye que la generalización de estándares de evaluación, calificación y acreditación está modificando profundamente los criterios de competitividad dentro del sector sanitario privado. Pacientes, profesionales, aseguradoras e instituciones demandan cada vez más evidencias objetivas sobre la calidad asistencial, lo que convierte las acreditaciones y la medición de resultados en elementos estratégicos para la reputación de los centros sanitarios.

Sin embargo, el verdadero elemento diferencial ya no radica únicamente en la obtención de una certificación, sino en la capacidad de transformar esos estándares en mejoras tangibles para los pacientes.

“El certificado es importante, pero lo verdaderamente relevante es la cultura organizativa que existe detrás. Los hospitales que consiguen convertir la calidad en una práctica cotidiana son los que generan confianza, atraen talento y construyen una reputación sólida y sostenible en el tiempo, donde la valoración de fortalezas y debilidades lejos de ser una crítica, constituyen el estímulo permanente para mejorar todo un sector que colabora y compite con un modelo de sanidad púbica universal”, concluye Jesús Sánchez Lambás.

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