El Foro de Davos de este año se desarrolla excepcionalmente en dos sesiones. En medio de la pandemia de la Covid-19, una primera fase de carácter virtual se cerró el 28 de enero en la confianza de poder celebrar en el próximo mayo una cumbre presencial, más a tono con la tradición de una convocatoria que reúne a destacados líderes de la política, la empresa, la cultura o los medios de comunicación. El encuentro de mayo tendrá lugar en Singapur, en atención a las expectativas de evolución de la pandemia en Asia y en Europa, pero también a modo de reconocimiento del creciente protagonismo de dicho continente en la escena global. Un grupo de especialistas convocado por el Instituto Coordenadas de Gobernanza y Economía Aplicada ha analizado los retos que deben ser objeto de estudio en este foro global y han determinado que identificar las pautas para un desarrollo sostenible debe ser una de las tareas prioritarias de Davos.

En la agenda de Davos de este año se confirma la pertinencia del debate auspiciado el ejercicio anterior. La crisis originada por la pandemia no solo ha servido para acelerar las tendencias evidentes en la evolución global, especialmente el auge de la digitalización en el marco de la cuarta revolución industrial, sino también para urgir un cambio sustancial en las pautas de desarrollo para hacerlo más sostenible e inclusivo. La capacidad de diagnóstico y de proposición de fórmulas innovadoras, dos características indisolublemente asociadas a Davos, representan hoy virtudes críticas para guiar la praxis cooperativa de actores públicos y privados, ambos comprometidos con la toma de decisiones cruciales que permitan, además de restablecer la confianza y reducir incertidumbres, categorizar las prioridades, señalan los analistas del Instituto Coordenadas.

La búsqueda de una mayor cohesión, resiliencia y sostenibilidad de los sistemas económicos y sociales se antoja una preocupación de primer orden para dar forma a los principios y políticas que deben inspirar el mundo post-Covid. Ese debate, previo al establecimiento de alianzas movilizadoras, tiene en Davos un referente clásico pero igualmente enriquecido ya por el nuevo manifiesto lanzado en la edición del pasado año 2020.

La sostenibilidad y la inclusividad se han convertido en valores sustanciales para lograr que nuestras propias sociedades, nuestro sistema económico, social y cultural, puedan ser viables en el futuro. El Instituto Coordenadas recalca que la lógica económica marcada por la aspiración de la maximización del beneficio se ha revelado dramáticamente insuficiente para acompañar con éxito las mutaciones globales. La generación de valor y riqueza, aspiración legítima y necesaria, hoy más que nunca no puede verificarse al margen de factores que suman a los objetivos económicos otros de índole social y ambiental. De ahí que la cohesión que puede garantizar la viabilidad y competitividad de los proyectos a futuro no puede diseñarse al margen de otros compromisos, ya hablemos de fiscales, ecológicos, con la ciencia, los derechos humanos o el rechazo de la corrupción.

La presión de la pandemia, vivida inevitablemente como un peligro para toda la humanidad, no debe hacernos perder de vista el marco global en que se inserta. De hecho, entre las conclusiones del Informe de Riesgos Globales del Foro de Davos, resalta el cambio climático como la mayor amenaza para la estabilidad económica y social del mundo. Los cinco principales problemas globales por probabilidad y por impacto son todos de índole ambiental: la meteorología extrema, la crisis climática, el daño ambiental, las enfermedades infecciosas y la  pérdida de biodiversidad. La Covid-19 ha elevado la significación del riesgo que suponen las enfermedades infecciosas, que pasó de la décima posición ostentada en 2020 a la número tres actual. Pero la apreciación del elevado coste humano y económico de la ignorancia de todos y cada uno de estos factores es ya irreversible.

El nuevo coronavirus que ha atrapado nuestras vidas no solo provocará, probablemente, millones de muertos sino también derivará en un importante freno al desarrollo económico y también exacerbará las desigualdades sociales. Años de progreso podrían resentirse significativamente en muchos países, incluso en los más desarrollados, impactando de forma dramática en colectivos como la infancia y otros grupos de población vulnerables. Los notabilísimos avances en esperanza de vida, educación, atención sanitaria, etc., operados en las últimas décadas, muy especialmente en los países en desarrollo, hoy se hallan en una encrucijada crítica. La acción destructiva de este y otros fenómenos en la sostenibilidad sistémica es cada vez más manifiestamente visible.

Es por ello, insisten los analistas del Instituto Coordenadas, que la definición de nuevos modelos de desarrollo sostenible, capaces de integrar el aprovechamiento de las nuevas tecnologías, las mutaciones en el mercado laboral, nuevos enfoques en la producción industrial, el comercio, el turismo o las ciudades inteligentes, se antoja crucial.

En el informe de riesgos del encuentro de Davos de este año se sugieren algunos mecanismos importantes para mejorar la gobernanza a este nivel. Entre ellos, cabe destacar, por ejemplo, la formulación de marcos de análisis que mejoren las capacidades de anticipación de riesgos; o en el área de la comunicación, combatiendo de forma más eficaz la desinformación. Igualmente se exalta la trascendencia de la asociación público-privada para estar mejor preparados para responder a los riesgos, proyectando una gobernanza adecuada y basada en un justo reparto de recompensas y desafíos. Por último, la suma de liderazgos nacionales y cooperación internacional resulta clave para encarar eficientemente estos desafíos e importa en tal sentido que las políticas consensuadas desechen los prejuicios ideológicos o geopolíticos para sustanciarse en datos objetivos que refuercen la independencia o neutralidad.

El Instituto Coordenadas concluye su análisis de los retos de Davos señalando que urgen prácticas sostenibles y justo es reconocer que estas han ido avanzando en los últimos años tanto en el sector público como privado y en la sociedad civil. Lo que ahora se precisa es un cambio integral de cultura que sitúe el desarrollo humano sostenible en el epicentro de la reconfiguración del modelo económico y social. Davos plantea propuestas de gran interés que afectan a cuestiones medulares como el uso inclusivo de las nuevas tecnologías, el mercado de trabajo, el modelo empresarial, las políticas sanitarias o la cooperación internacional. Su perspectiva, también marcada por la obsesión del equilibrio de intereses, condensa un enorme capital intelectual y resulta de obligado conocimiento.

SOBRE EL INSTITUTO COORDENADAS DE GOBERNANZA Y ECONOMIA APLICADA

Institución de pensamiento e investigación de la interacción entre gobernanza y economía aplicada para avanzar en constructivo y en decisivo sobre el trinomio: bienestar social, progreso económico y sostenibilidad ambiental; en pleno entorno evolutivo sin precedentes desde finales del Siglo XVIII y principios del XIX con la revolución industrial. Fiel a sus principios fundacionales de independencia, apartidismo y pluralidad, el Instituto lidera proactivamente la fusión entre la esencia y la innovación de la liberalización económica, como mejor modelo de afrontar los retos presentes y futuros de país, de Europa y del mundo.

NOTA DE INTERÉS: La información de este comunicado de prensa es un resumen de interés público proveniente de trabajos de análisis e investigación; de grupos y sesiones de trabajo de expertos y/o producción de artículos científicos del Instituto Coordenadas para la Gobernanza y la Economía Aplicada. Los papeles de trabajo y documentos originales y completos son de uso interno y de titularidad exclusiva del Instituto Coordenadas de Gobernanza y Economía Aplicada.